sábado, 24 de julio de 2010

y escucho las misma quejas
los mismos alaridos
de una boca que solía derretir mieles

los ojos iridiscentes
ahora se apagan con el sólo hecho de pronunciar su ausencia

y yo me pregunto, ¿qué es el amor?
¿cuándo empieza y dónde termina?
aquello insignio
es lo determinante

el tiempo aquí funciona como el catalizador
de esa bomba que tiembla de mano en mano

me aburre el sólo hecho de pensar
en todo el proceso para llegar al mismo punto

goces convertidos en quejas
ilusiones que terminan en decepciones
suposiciones malentendidas

el ansia del arte presencial
ahora es el destierro

la unidad de la vida
ahora se diversifica en varias
creyendo así que la decepción será menor
en su fragmentar se halla el dolor irreparable
pues siendo irregular
la intensidad se debilita
hasta estallar y deslumbrar
cuando solía ser aliento e iluminación

hace falta ese verso primigenio
de la bienvenida
de la espera
y no del agotamiento y aburrimiento
que supone oportunidad

un beso que se defina en el acomode de los rostros
en el sinfin de su cálido intercambio
y no en la liquidez de su capricho
en el gusto del que no se permite pasar inadvertido
siendo ya inexistente en el otro un roce apenas percibido
frialdad que arrasa
quema hasta los huesos











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