que con las prisas tenga tiempo para recordar que me faltan momentos
que la premura es la indicación de un instante confabulado
que la falta de miradas no fue indiferencia
fueron vistazos dilatados en segundos
de los días en los meses que aún faltaban por vivir
de esa ansia que carcome pero sabe esperar
y espera el día y la hora marcada
esa fecha ya pasó, caducó
no de cansancio, mucho menos en su arrebato
sino que, sin saberla distinguir
curiosidad de un día normal, una experiencia que contar
y ahora, en las risas de ese dato
el juego de las cosas que encajan con las que llegan sin aviso
se mezclan y confunden para recaer de sobresalto.
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