domingo, 27 de junio de 2010

eran dos llamas ardiendo en una misma lengua
de dos cuerpos incandescentes
hidratados de un líquido inflamable

en una ciudad
donde el ritmo tiende a desaparecer
lo que no ha de seguir su paso

las luces encontraron
en su ir y venir
la intermitencia de escape
y vehemencia

juego de vista
acto consumado
y no consumido

pues es su fulgor lo que resalta
y no las cenizas de su resplandor
es permanencia en movimiento
pese a la frialdad de la distancia


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