Hoy, como otros miércoles, me tocó ir a curso de idioma. Pese a tal normalidad, sentí que algo iba a pasar, no sabía que, pero, era esa sensación que rayaba entre la angustia y la ansiedad.
Mi corazón empezó a latir cada vez más rápido, no me sentía bien, sin embargo seguí el camino acostumbrado de las seis de la tarde.
Antes de entrar a aquel salón, hice algunos papeleos que distrajeron mi mente por un rato, pero no del todo. En el camino hacia la biblioteca, me encontré con ese personaje que ha pecado de coincidencias con mi ser, quizá era la señal que envolvía todo el misterio y ansiedad sin sentido emanada minutos atrás.
Dicho personaje es como encontrarse con un espejo andante que refleja a la persona que reconozco como yo misma, empezando por compartir el nombre, la carrera, las temáticas de estudio y autores, es como vislumbrar mi lado masculino.
Si bien podría parecer una mera coincidencia, como muchas otras que suelen darse a diario, hoy, apareció aquella que hiciera sentirme ofuscada, sobresaltada.
Resulta que, hablando con ese idioma extranjero, el profesor nos pidió trabajar en parejas y platicar sobre qué personaje de película nos gustaría ser. Al principio no supe que decirle a mi compañero pero después recordé al eterno resplandor y le comenté que estaría bien ser clementine porque era acelerada, le valían las consecuencias pues frente a ella ya las veía aparecer.
Minutos después, el profesor preguntó en gral cuál sería ese personaje a lo que EL personaje que ocupa mi tribulación comentó que le gustaría ser joel barish, el deprimente personaje del eternal sunshine; cuando me tocó responder me quedé sin palabras, sólo dije que no se me ocurría ninguno... Al igual que mi idea sobre Clementine, he visto mi futuro presente y creo que eso, realmente da miedo.
me he nombrado susurro pues he decidido que aquellos ojos que me den certificado de existencia pongan en mi el rostro y la voz de la cual se componen estas letras al ser articuladas por ustedes mismos.
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