martes, 24 de noviembre de 2009

chasin' up tails

Si fragmento mis recuerdos en razón de semanas, días y clases, podría asegurar que aquellas conclusiones tomadas, aprehendidas como la concreción de utopías, se me han resbalado por los huecos de mis dedos.
Así, habiendo encontrado un lago y decidiendo tomar un poco de su fluidez para refrescarse, resulta, que el agua no ha perdido su ritmo. Al tratar de tomarla sigue su camino, no se retiene, mucho menos se detiene, no hay tiempo para tomarla.
Y el perro, aún persiguiendo su cola, no se da cuenta que ese objeto que (le) persigue, es parte de sí, se encontrará dando vueltas en un mismo eje.
Pensando que había encontrado una corriente a la cual unirme en su majestuoso fluido, repito la misma historia. Persigo mi sombra deseando alcanzarla, cuando bien sé que la velocidad a la que nos movemos es la misma, cuando bien sé que es una ilusión, mi río resultó oasis.
...no lo culpó, he sido yo quién viendo algunas formas inacabadas las traté de completar mediante trazos mal hechos.
Mi enojo se ha disipado, he resuelto mi malestar, trataré de no cargar con lápices evitando así la aparición de un garabato cualquiera...

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