...hoy me pinto de amarillo.
El amarillo del gozo, amarillo del que versa que en su belleza confía (o del que puta se fía).Pese a tal orgullo egocéntrico confió de la belleza que emana de mi día, donde todo parece tener una sincronía casi estética, pura.
Por otra parte, está el amarillo de los traidores, de los enfermos y desconfiados, de los meláncolicos... hoy regresa una melodía que ansiaba volver a escuchar; hoy regresan y continúan los deseos de devorarse el mundo, siempre y cuando no me atragante, es decir, de bocado en bocado; hoy me pinto de 100 matices de amarillo, todos ellos distantes y diferentes entre sí y sin embargo, uno a lado de otro.