Parafraseando el concepto de palindromo, sería encontrar frases, palabras o números que leídos de derecha a izquierda y viceversa, parecería significar lo mismo pero no es así. Las palabras son acomodadas de tal forma que permitan ser escuchadas semejantemente. Forma y fondo se unen para acabar en disyuntiva.
Este año podría decirse, es el palindromo del pasado, escritos de la misma forma y sin embargo, sus elementos pertenecen a un distinto significado.
La tristeza se ha convertido en un vicio comparable al café o al contemplar el cielo.
La soledad junto a la tristeza reafirman el dúo al que hay que implorar cobijo para poder descansar de la velocidad, velocidad de vida, de ideas, de experiencias, de sentires y de ignominias.
Como en otras etapas, decidí recluirme, cobijarme, abandonarme en mí misma. Di la espalda a aquellos que pedí fueran los últimos en quererme abandonar. Los dejé antes que llegara el momento de escuchar esas frases que preceden a el fin.Y este claustro va para ocho meses y promete extenderse. Quizá ya desde antes estaba alejada de ellos, sólo que ahora es un conjunto de ausencias físicas y emocionales.
Carezco de motivos, ese es mi argumento primordial. Tengo falta de elogios que (me) convenzan permanecer en un estado o en una existencia. Estar, ser, categorías proveedoras de legitimación.
Declaro, no sé cómo notificarme en las vidas de personas que me importan. ¿Realmente importa? Tanto pesa que me burlo del significado previsto. Absoluto y perfectamente ridículo.
¿Es así que funciona el mundo? o, ¿tanta es la maleabilidad de mi movimiento que acabo por no saber qué la produjo? Pertenezco a lo volátil, ¿cuál es mi afán por brindar (me) un poco de carga?